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martes, julio 19, 2022

DESINFECTAR EL CEPILLO DE DIENTES

Normalmente cuando terminamos de cepillarnos los dientes, aclaramos el cepillo debajo del agua y lo dejamos en su sitio para que se seque solo al aire.
Eso es correcto diariamente, aunque lo conveniente es desinfectar el cepillo una vez  a la semana, aquí os mostramos algunos:

Colocar Agua caliente y vinagre blanco en un vaso, sumergir el cepillo de dientes durante 2 horas aproximadamente, luego aclarar con agua fría y dejar secar.

Con vinagre y bicarbonato de sodio, vierte en un vaso dos cucharadas de vinagre blanco, más dos de bicarbonato de sodio. Mezcla bien e introduce el cepillo dentro.

Desinfectantes específicos, se puede utilizar una vez cada 15 días, los venden en farmacias y algunos grandes almacenes.

Usando Agua hirviendo durante dos minutos.

Otra forma de mantener tu cepillo de dientes limpio y desinfectado es utilizando tu colutorio habitual. Introduce el cepillo de dientes durante una hora en un recipiente con el colutorio que normalmente uses ( puede utilizarse colutorio con clorhexidina).




Consejos para mantener el cepillo de dientes
  • Debes enjuagarlo bien después de su uso. Retira los restos de pasta de dientes de entre los filamentos.
  • No lo tapes, déjalo secar al aire libre y de manera vertical
  • Evita el contacto con otros cepillos. No favorezcamos un “pása la bacteria”
  • Desinfecta tu cepillo una vez a la semana. 
  • Cambia tu cepillo cada 3 meses o antes si has estado enfermo o con un proceso vírico como por ejemplo con un herpes.
  • Y por supuesto, no compartas el cepillo de dientes.


lunes, junio 27, 2022

PROTOCOLO DE VISITA EXITOSA EN EL CUIDADO DENTAL INFANTIL

En 2009 se publicó este PROTOCOLO DE SEIS PASOS para una VISITA EXITOSA de CUIDADO DENTAL INFANTIL.



Estos 6 pasos son:
1.- Valoración del riesgo de caries: utilizar formularios de entrevista como el Cambra permite a la familia, y al profesional, valorar el riesgo de desarrollo de caries en el niño y adecuar al caso las medidas preventivas. 
Atendiendo a factores como:
  • Salud general; medicación de uso crónico.
  • Utilización de flúor (alimentación, agua, dentífricos…)
  • Hábitos higiénicos en los padres, última visita al dentista y motivo.
  • Historia dental previa.
  • Frecuencia de consumo de azúcares e hidratos de carbono fermentables (zumos, aperitivos, entre horas, postres, recreos…)
  • Utilización de biberón y qué se le pone al biberón y cada cuánto se utiliza.
  • Lactancia



2.- Colocación adecuada del niño para poder explorarlo:
  • Rodilla con rodilla: es la forma habitual de exploración en menores de 3 años (dentista y el tutor/ madre o padre enfrente).
  • En el sillón dental encima de la madre/padre en mayores de 3 años.
  • En el sillón solos (con la madre al lado), si ellos van espontáneamente a sentarse ahí, que no es tan raro.
El niño a caballito, a horcajadas, mirando al padre (dando la espalda al dentista), para encima del dentista, sin perder el contacto visual con su progenitor. El padre sujeta suavemente las manos del niño para que éste en un movimiento intempestivo no se haga daño con algún instrumento. El dentista retira los labios y los mofletes para ver bien la cara externa de dientes y muelas y luego con un espejo, la cara interna.


3.- Explicación sobre la técnica de higiene:
En esa posición se aprovecha para explicar la técnica de cepillado. 
Así tienes una visión muy buena de la arcada superior y de la inferior sin necesidad de desnucar al niño (como cuando tratamos de cepillar los dientes desde delante, sin tener la cabeza apoyada en ningún sitio) ni de hacer contorsionismo.
Es muy recomendable llevar el cepillo de dientes del niño a la consulta, por cierto, para ver las características del mismo y para mostrar la técnica mejor.



4.- Examen clínico de la cavidad oral:
Es el momento de observar todos los detalles. 
Es muy recomendable la técnica “decir-mostrar-hacer”. 
Muy habitualmente el bebé llora, porque no le gusta estar tumbado, porque no le gusta mi cara, porque está recién despertado de la siesta, o con hambre, o estaba tan tranquilo jugando en la sala de espera. Bien. Llorar es su forma de expresarse. Con un poco de experiencia padres y profesionales sabemos qué quiere decir con el llanto, y no será lo mismo un niño que llora porque estaba dormido que otro que hace tres días se partió los dientes y tiene aún toda la zona inflamada. Seremos consecuentes y cuidadosos con cada niño adaptándonos a sus circunstancias, pero entendiendo que hay que explorar, que para eso los padres han traído al niño. Así, podremos ver:
  • Dientes erupcionados. Al niño le explicaremos que “vamos a contar sus dientes”.
  • Alteraciones estructurales, manchas, hoyitos, fisuras, fracturas, caries, restauraciones existentes
  • Encías, presencia de gingivitis, tejidos blandos, frenillos, lengua, paladar.
  • Oclusión (en la medida de lo posible, tumbado no es la mejor opción pero si puede verse a grandes rasgos si hay algo muy muy evidente).
5.- Tratamiento con barniz de flúor
A los niños clasificados como de medio o alto riesgo se les recomendará la aplicación de flúor tópico cada 3 meses, incluso aunque vivan en una zona con el agua fluorada artificialmente.
6.- Guía anticipatoria y consejos de autocuidado.
La visita debería acabar con una nota positiva, felicitar al niño por su colaboración SIEMPRE, darle algún detallito, una pegatina, un dibujo, etc.
A los padres se les debe proporcionar información sobre cosas que peuden pasar en el futuro, hasta la próxima visita, y cómo actuar:
  • Si es necesario el hilo dental o modificar en algún aspecto la técnica de cepillado, por ejemplo por un frenillo labial que dificulta la higiene.
  • Utilización de productos o suplementos fluorados, o con xilitol, etc.
  • Hábitos a la hora de dormir: que el niño no permanezca acostado siempre del mismo lado, si mama de un solo pecho, cambiar al niño de posición frecuentemente. Recomendaciones sobre el uso del chupete, del biberón, etc.
  • Recomendaciones en cuanto a frecuencia, textura y características de la alimentación. Si es necesario, pedir un registro semanal para evaluar sobre él el riesgo de caries.
  • Prevención de traumatismos: avisar de las edades en las que son más frecuentes las fracturas dentales, qué hacer en caso de traumatismo, etc.
En la primera visita normalmente es cuando se decide todo. 







miércoles, junio 08, 2022

ME HE OLVIDADO EL CEPILLO DENTAL

Muchas veces toca comer fuera de casa  y no llevamos encima nuestro cepillo de dientes. Cuando esto suceda, existen alternativas al cepillado después de comer.
Aunque lo recomendado sea el cepillado habitual.
Si comes o cenas fuera de casa, especialmente si lo haces de forma habitual, es importante mantener una serie de hábitos de limpieza oral sencillos  y que te permitirán eliminar los restos de alimentos y placa bacteriana que se forma después de comer.
Recuerda que lo ideal es que lleves contigo un cepillo y tubito pequeño de pasta, pero si se te ha olvidado o no has podido hacerte con uno, estas son algunas alternativas.

  • Una alternativa nos llega de la mano del chicle sin azúcar (si puede ser con xilitol) y es que si mascamos conseguimos aumentar el flujo de saliva, cuya función es la de proteger nuestros dientes, neutralizando ácidos. 
  • La manzana limpia los dientes por el efecto arrastre de los residuos de comida que quedan entre la encías. Actúa combatiendo el mal aliento. Cabe recordar que algunos cítricos, como las naranjas y los limones, así como los alimentos ricos en fibra, como la propia manzana, estimula ligeramente la producción de saliva y contribuyen a mantener el aliento fresco. Además la manzana tiene un poco de ácido málico (antiséptico bucal).
manzana

Aunque comer manzanas a mordiscos puede contribuir a mantener una buena higiene bucal, nunca sustituye el cepillado dental. 
Esta fruta contiene también ácidos y azúcares que se quedan en nuestra boca, por lo tanto será necesario eliminarlos con un buen cepillado. 
Dentro del gran abanico de alimentos, la manzana es uno de los más recomendados para después de comer cuando no podemos realizar posteriormente un buen cepillado dental. 

Después de comer se forma la placa a partir de los restos de alimentos y es en ese momento cuando las bacterias pueden atacar a nuestro esmalte, causando la caries dental. Por ello no es extraño que mantener una estricta rutina relacionada con la higiene bucodental es la principal técnica de prevención de enfermedades orales (caries, enfermedades periodontales...).

A recordar:

  • El enjuague bucal no sustituye al cepillado, es un complemento del mismo.
  • Si no tenemos pasta dental, no pasa nada por un día, lo importante es arrastrar la suciedad con el cepillo, gasa o trapo.
Comer fuera de casa no es sinónimo de desatender nuestra boca, por lo que a partir de ahora no tendrás excusas a la hora de cuidarte cuando no estés en casa.