Busca en este blog

Translate

lunes, noviembre 20, 2017

COACHING WINGWAVE

Os dejo un articulo de Oriol Bellés, en referencia al Coaching Wingwave.

Son muchas las metodologías de cambio que existen alrededor nuestro hoy en día.
Me gusta pensar y decir, que si una de ellas fuera mejor que el resto, las demás no existirían. 


Si tuviera que, basado en mi experiencia, describir la metodología wingwave®  en una frase, lo llamaría “coaching de presencia”. 
Aunque reconozco que la palabra coaching no termina de convencerme…
Me gusta decir al inicio de las formaciones que, si pudiera, pediría a todos los alumnos que dejaran su cabeza en la puerta.
Cada vez que un cliente llega a nosotros y nos empieza a contar lo que le ocurre, se dispara en nosotros una máquina de hacer hipótesis, engrasada con todas las formaciones y libros que llevamos a nuestras espaldas. 
He oído muchas veces que para realizar una buena escucha, hay que aprender a no juzgar. Creo que eso es imposible. 
No decidimos lo que pensamos, y menos aún lo que nos ocurre en el encuentro con el otro. Y sino, decidme si al leer esto no estáis pensando absolutamente nada: ni un “estoy de acuerdo”, ni un “menuda tontería”, ni un “a ver a dónde quiere llegar”…
Como humanos además, lo que queremos es confirmar nuestra hipótesis para demostrarnos a nosotros mismos cuánto me han servido todas las formaciones y libros que llevo a mis espaldas.

Si algo he aprendido gracias a wingwave®, es que todas mis hipótesis, mis ganas de saber qué le ocurre al cliente, mi necesidad de acertar y rescatar al otro no sirven de nada. 
Lo único que importa es mi presencia. 
Gracias a una forma de trabajo basada en una respuesta corporal del cliente, el test o’ring, he aprendido a no esperar absolutamente nada de cada sesión, y dejar que mis hipótesis sean simplemente eso, hipótesis. 
Y lo curioso es que en el momento en que empecé a darme cuenta de eso, el trabajo daba resultados mucho mejores. Y es más, mis hipótesis empezaron a ser más acertadas en el momento en que dejé de hacerles caso. Curiosa paradoja…
Lo contaré con un ejemplo para más claridad. Un ejemplo no real por respeto a los clientes, pero sacado de muchas sesiones tremendamente parecidas.
Llega a la consulta un pianista. Desde hace un tiempo cada vez que da un concierto siente una profunda ansiedad, se le acelera el corazón y suda, y como consecuencia no toca todo lo bien que sabe que puede tocar. Me cuenta que desde pequeño, sus padres y sus profesores le han forzado a pasar muchas horas frente al piano, aún cuando él prefería hacer otras cosas. Automáticamente, mi mente se dispara a pensar que algún estrés de aquellos años está apareciendo ahora, y que trabajándolo podremos solucionar su dificultad. Guardo mi hipótesis en el bolsillo y me centro en trabajar con su respuesta corporal (test o’ring). Después de unas cuantas pruebas, decido testear el proceso de tocar el piano. Miramos qué ocurre cuando toca, y en el momento en que me habla de los pedales del piano, la respuesta del test se muestra débil: su cuerpo se debilita sólo de pensar en los pedales del piano. Sin más exploración, su expresión cambia por completo: Ahora lo entiendo, me cuenta… Hace cosa de 6 meses, tuve un accidente de coche. No fue nada grave, pero el pedal de freno de mi coche se estropeó y choqué contra el coche de enfrente…
Ni mi hipótesis ni la suya han servido para nada aquí. Lo único que ha funcionado ha sido guardar las hipótesis y centrarnos simplemente en la respuesta corporal. Y para ello, sólo hay que estar presente, y recordar que no siempre el camino más lógico es el más neuro-lógico. Su cerebro y su cuerpo se estaban protegiendo, porqué habían aprendido que al pisar un pedal, pueden ocurrir cosas malas… Tan simple como eso, esa es la lógica de nuestro cerebro.
Así que si algo he aprendido gracias a wingwave®, es que muchas veces, nuestra mente nos complica más que nos ayuda, y que como no podemos deshacernos de ella, es interesante entrenarla a perder el protagonismo al que está acostumbrada.


martes, octubre 10, 2017

ALIMENTACIÓN Y DIENTES

La salud en general depende de nuestra alimentación pero en concreto para salud oral pero además del calcio y la vitamina D, otros minerales y vitaminas, juegan un papel esencial para los dientes y encías: fósforo, flúor, vitamina A, B y C.
Estos nutrientes son indispensables en la dieta de todas las edades para conseguir una boca sana.
Existen nutrientes cuya participación en la formación y salud de los dientes y las encías es fundamental; entre ellos se encuentran el calcio, el fósforo, el flúor, la vitamina D, vitamina A y las vitaminas del grupo B.
La leche y los productos lácteos son un grupo de alimentos que constituyen una fuente excelente de la mayoría de estos elementos: calcio, fósforo, y vitaminas A, D y B.




● Calcio: Es un elemento imprescindible en la formación de los huesos y los dientes. 
El 99% del calcio existente en nuestro cuerpo se encuentra en ellos.
El 1% restante está en la sangre, en el líquido extracelular y en el tejido adiposo. 
El calcio es necesario para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la contracción muscular, para la coagulación de la sangre y para el funcionamiento del corazón y el mantenimiento de la presión arterial. 
Además previene la formación de tumores de colon y la formación de cálculos renales. 

Se recomienda una cantidad media de 1.000 mg de calcio al día. 
La principal fuente de calcio en la alimentación diaria es la leche y sus derivados. 
Hay otros alimentos que contienen calcio: los cereales, las verduras u hortalizas de color verde oscuro, las nueces, las habichuelas y sobre todo el pescado pequeño que pueda comerse con espinas como sardinillas o boqueroncillos.


● Fósforo: Es el segundo mineral más abundante del organismo. 
Constituye la estructura de los huesos y los dientes junto al calcio. 
Entre otras funciones, contribuye a mantener la actividad del sistema muscular y el equilibrio ácido-base del organismo.
Se encuentra en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados, los huevos, el pescado y también en alimentos de origen vegetal como las legumbres, las nueces o los calabacines.

 Flúor: Tomado por vía oral es especialmente útil en las etapas de la vida en las que se están formando los dientes. 
Refuerza la estructura del esmalte dental, protege contra la caries y remineraliza el esmalte. 
Un exceso de dosis puede alterar la estructura dental provocando lo que se conoce como fluorosisis.
Se encuentra en las aguas a diversas concentraciones según la región geográfica y en alimentos como el té. En menor cantidad en otros alimentos de origen vegetal: tomates, judías, lentejas, cerezas, patatas. En animales: caballa, sardina, hígado de vaca, pescados frescos.

● Vitamina D: Facilita la absorción de calcio y fósforo.
Se encuentra en el pescado azul, aceite de hígado de pescado, margarina, huevos, leche y productos lácteos. 
Una parte de esta vitamina se forma en la piel por acción de los rayos solares, de ahí la importancia de exponernos al sol moderado, sobre todo los niños (están en época de formación dental y ósea) y los ancianos (disminuye la capacidad de absorción digestiva de la vitamina D aportada por los alimentos).

● Vitamina C: Interviene en la síntesis de colágeno de las encías y del resto del organismo. Además, interviene en la formación de cartílago, tendones, huesos y dientes, favoreciendo la adecuada formación de material osteoide y la función de los osteoblastos. 
Por otro lado, la vitamina C protege la integridad de los vasos sanguíneos, manteniendo su adecuada permeabilidad, con lo que a nivel del periodonto protege de los ataques bacterianos.
Se encuentra en las frutas conocidas como cítricos (naranja, limón, mandarina, pomelo), kiwi, soja fresca, tomates, pimiento verde, lechuga, patata, coliflor.

● Vitamina A: Interviene en la formación y desarrollo de los huesos y los dientes, previene las infecciones y tiene función antioxidante y anticancerígena. 
Su déficit produce alteración de la estructura de huesos y dientes y resecamiento de las mucosas con lo que aumenta la predisposición a caries e infecciones. 
Se encuentra en alimentos de origen animal como pescado azul, hígado, yema de huevo, mantequilla, queso, leche entera o enriquecida. También se encuentra en alimentos de origen vegetal como albaricoque, melón, zanahoria, mango, melocotón, espinacas, coles de Bruselas, tomate, nísperos.

● Vitamina B:

- Vitamina B2: se encuentra en la leche, queso, huevos, hígado, legumbres, vegetales verdes y levadura de cerveza. Su déficit produce glositis (inflamaciones de la lengua), estomatitis angular (fisuras o grietas en la piel que se irradian desde los ángulos de la boca y a veces hasta la mucosa bucal) y queilosis de los labios (fisuras dolorosas en los labios superior e inferior). 

- Niacina: se encuentra en el hígado, carnes magras, cereales, legumbres y levadura de cerveza. Parece ser que tiene un papel importante en la prevención de la periodontitis. Su administración mejora las glosistis (inflamación de la lengua) y lengua atrófica. 

- Vitamina B12: se encuentra en carnes, vísceras, huevos, pescados y productos lácteos. Mejora las glositis. Parece ser que corregir los déficit de vitamina B12 mejora las periodontitis.

martes, septiembre 26, 2017

NEURALGIA DEL TRIGÉMINO


Representa uno de los cuadros sintomáticos más dolorosos. 
Se caracteriza por ser un dolor en el territorio de una o varias ramas del nervio trigémino. 
Una neuralgia es el dolor de un nervio. 
Supone una irritación, una incomodidad, una molestia muy fuerte en el territorio del nervio expresado. 
Este nervio da la sensibilidad de la cara, y tiene tres partes: una rama que iría a la frente y a los ojos; otra que iría hacia a la nariz y a la parte de arriba de la boca, a la arcada superior dentaria; y otra hacia la mandíbula.
Asimismo, indica que las tres ramas se pueden afectar de forma independiente o conjuntamente. 









Es fulgurante, muy intenso, suele respetar el sueño y responde de forma variable al tratamiento conservador. 
El dolor se desencadena al hablar y tragar, o moviendo la lengua, y suele cursar con periodos asintomáticos entre crisis.

Un porcentaje muy alto de los casos, el origen está en la compresión del ganglio de Gasser por la arteria que circula a ese nivel, precisando resolución quirúrgica.

A veces se puede tener el citado dolor a otro nivel, por ejemplo en la mandíbula, y debido a una intervención odontológica. No obstante, la mayor parte de las veces se trata de un dolor del que se desconoce su causa.
Hay casos que se han registrado por infecciones virales, sobre todo por el virus del herpes, sobre todo de tipo II, que cuando por ejemplo afecta al ojo es muy molesto.





Tratamiento;


1.- Coadyudantes o neuromoduladores, antidepresivos y antiepilépticos que disminuyen la capacidad de transmitir los impulsos de esos nervios. 

2.- Si con estas medidas no se consigue nada habrá que acudir a tratamientos intervencionistas con lidocaína intravenosa en dosis crecientes para ver si se consigue la misma acción.   

3.- Bloqueos analgésicos con medicación.   

4.- Procedimientos con radiofrecuencia.

5.- Colocar entre la arteria y la estructura nerviosa un fragmento de teflón que evitará esta irritación.

En la neuralgia de trigémino generalmente, y gracias a la cirugía, el paciente logra muchas veces quedarse sin dolor de forma indefinida. 

Aunque hay veces que cada cierto tiempo puede haber recaídas.