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lunes, septiembre 17, 2018

GLÁNDULA SALIVAL

Tenemos  sobre 800 glándulas menores o salivales, están situadas bajo la mucosa que recubre los labios superiores, las mejillas superiores, el paladar, la región posterior de la garganta y de la lengua, la faringe y los senos nasales.





Además de tres pares de glándulas de mayor tamaño (mayores);

Glándulas parótidas: se ubican en la parte superior de cada mejilla y en la proximidad de la oreja y la saliva que produce se libera en cerca de los molares superiores.

Glándulas submandibulares: liberan la saliva detrás de los incisivos inferiores y están situadas en el suelo de la boca.

Glándulas sublinguales: están detrás de la lengua.


Las glándulas salivales también pueden sufrir alteraciones de su funcionamiento y trastornos específicos:

Sialolitiasis: formación de pequeños cálculos, localizados en el interior de la glándula u obstruyendo el conducto salival.
Cursan con inflamación y dolor y pueden generar una infección.

Sialadenosis: se caracteriza por un aumento del tamaño de una glándula salival.

Sialadenitis: es una infección bacteriana.

Infecciones víricas: como las paperas,  a veces las infecciones virales se alojan en las glándulas salivales, lo que causa inflamación en la cara, dolor y dificultad para comer.
Los primeros síntomas podrían incluir fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor articular (en las articulaciones), poco apetito y malestar general.
Estos síntomas están seguidos de inflamación en las glándulas parótidas usualmente en ambos lados de la cara, en las mejillas y debajo de las orejas, y dificultad para abrir la boca.

Quistes: son pequeños sacos de pus.

Tumores: aparecen habitualmente en adultos y se manifiestan como una inflamación, que puede ser dolorosa, en cualquier localización de la cavidad oral. 

Síndrome de Sjögren: es una alteración del sistema inmunológico que hace que éste ataque a las glándulas salivales y lagrimales.

jueves, mayo 31, 2018

QUE ES LA ONICOFAGIA


La onicofagia es un hábito compulsivo  que se desarrolla por nervios, timidez o aburrimiento, para manejar sensaciones de ansiedad, pensamientos, inquietud o bien, podría ayudar a estas personas a manejar su insatisfacción o irritación.
Manifestando estas emociones mordiendose las uñas.
La palabra “se deriva de dos palabras griegas: onyx (“uña”) y phagein (“comer”) .


Para muchas personas es una herramienta para canalizar sensaciones, aunque sea de forma inconsciente.
Se puede conseguir abandonar este hábito, con esfuerzo y algunas pautas.
Tiene consecuencias importantes en nuestra salud bucal, imagen social.

Consejos para dejar de hacerlo:

Voluntad, motivación, no importa que fallemos, que cometamos errores o que pasemos 
en verano entero sin modernos las uñas y al volver al trabajo volvamos al hábito.
Todos los finales son nuevos principios. 
¿Qué hiciste mal la última vez? ¿Dónde estuvo el error? 
Recuerda la sensación de conseguirlo y empieza de nuevo.
En el momento en que tomes la decisión escribe un mensaje positivo para ti, algo que tenga significado y ponlo en un sitio visible. 

Ser consciente
Esto prepara el cerebro y le entrena para detectar los momentos de peligro. 
Primero registra los momentos de morder las uñas. 
Cuando domines ese punto anota las veces que te llevas las manos a la boca (sin morder). Al final el ejercicio solo consistirá en darte cuenta de cuándo piensas en ello. 

Momento adecuado, no cuando tengas un examen o reunión importante…

Una serie de ejercicios prácticos son llevarse la mano a la boca y dejarla a 5 cm. aguantando las sensaciones o morderse un dedo y aguantar 20 segundos.
Si se hace de una forma consciente y como entrenamiento poco a poco nos acostumbraremos a ello y será más fácil identificar las sensaciones que preceden al acto que queremos evitar, mordernos las uñas.

Tener alternativas para ocupar la boca y las manos, por ejemplo:
mascar chicle, jengibre o chupar regaliz, caramelos, etc.. 

Lavarse las manos, usar guantes, esmaltes, ponerse alguna tirita o incluso láminas invisibles evitará la acción. 
Tocar un llavero, una pelota pequeña, un bolígrafo, etc. 

domingo, abril 15, 2018

QUE OCURRE SI NO TE CEPILLAS LOS DIENTES EN UN AÑO

Según datos sobre la Salud Bucodental de los españoles, el 12% de los españoles no se cepilla a diario y un 2,3% no lo hace nunca.
A todos en alguna ocasión olvidamos u obviamos cepillarnos algún día, pero, hay personas que deciden abandonar esta práctica.

La salud de nuestra boca es mucho muy importante.
De hecho, según recientes estudios, el estado de nuestras encías podría indicar que estemos padeciendo determinadas enfermedades o fallos en nuestro organismo.
Los expertos se plantean qué ocurriría si no ponemos remedio a esta situación y nos pasamos una semana, un mes, un año o más sin lavarnos los dientes.
El odontólogo Mark S. Wolff da respuesta en 'Yahoo Health':

Un día sin cepillarte…

Si pasadas 24 horas no te cepillas, empieza a acumularse una fina capa de placa que actúa como depósito de bacterias en la parte exterior de tus dientes. 
Probablemente en un día apenas hay daño alguno, pero si no lo remediamos está crece y crece y a las 48 horas a los gérmenes y la suciedad se une el mal aliento.


Pasada una semana

Si tu dejadez se empieza a convertir en un hábito y dejas que tus dientes sigan ensuciándose mientras comes, bebes y duermes durante siete días, “la acumulación de placa en los dientes es cada vez más gruesa y empieza a oler”.
No sólo eso, durante esta primera semana de no cepillarnos empieza a desarrollarse la gingivitis, una enfermedad bucal frecuente que afecta a las encías inflamándolas e irritándolas, de tal forma que en estos primeros días, sólo con tocarnos la zona, podrían sangrarnos un poco.

Un mes después

Treinta días después de haber abortado por completo el plan de mantener una mínima higiene bucal, las bacterias que viven dentro de nuestra boca, comienzan su proceso de descomposición:
 “No sólo tendrás las encías muy inflamadas y enrojecidas, si además tomas alimentos azucarados, el riesgo de que se produzca una caries casi de inmediato se incrementa sin medida”, explica Wolff, quien además advierte que pasado el mes es cuando comienzan a aparecer puntos blancos en los dientes.



Al año

En el momento en que una persona ha pasado 365 días sin cepillarse, su saliva, sobre todo si continúa llevando una dieta alta en azúcar, se encarga de crear caries dentales.
La magnitud de los daños de este año sabático de higiene dental, varía en función de nuestra propia disposición genética y de los años que tengamos, ya que el cuerpo está más preparado para protegernos cuando somos más jóvenes.
Si alguien mayor de 50 años, deja de lavarse los dientes tendrá más problemas. Especialmente si esta persona está enferma o recibiendo algún tratamiento médico, su dentadura empezaría rápidamente a soltarse y comenzarían a caerse algunas piezas.


En consecuencia, aconsejamos cepillarse los dientes tres veces al día, no dejando el cepillado de la noche (ya que es el más importante), usar hilo dental o bien cepillos interproximales u irrigadores.

Hay que lavar y secar el cepillo después de cada uso.
El cepillo debe cambiarse aproximadamente cada tres meses si es manual y cada mes y medio si es eléctrico.











Fuente; El confidencial