La amalgama dental es
uno de los materiales utilizados para realizar empastes (obturaciones,
reconstrucciones) en clínicas dentales.
Uno de sus componentes
es el mercurio, el uso del mismo se ha sometido a algunas restricciones en el
curso del tiempo.
Durante estos últimos
170 años, las restauraciones de amalgama dental se han utilizado, aunque el
mercurio es un material altamente tóxico.
La amalgama dental es
una aleación de mercurio (Hg), plata (Ag); estaño (Sn); cobre (Cu) y la fórmula
depende del fabricante.
Algunas también tienen
indio (In); zinc (Zn); platino (Pt) y paladio (Pd). Las proporciones también
varían según el fabricante.
Hasta hace pocos años
era la aleación más utilizada para obturar las cavidades que aparecían como
consecuencia de las caries, por ser un material barato, fácil de colocar y
barato, eso si anti estético y con el inconveniente que hay que extraer mucho
tejido sano del diente para poder colocarlo, es un material que no se adhiere
al diente, por lo tanto hay que crear una cavidad específica para colocarlo.
Los metales de las
amalgamas, al estar inmersos en saliva, se comportan como los electrodos de una
batería, originando corrientes, en realidad cualquier metal que este en la boca
(coronas metal-cerámica, esqueléticos...).
